El aborto jamás es un derecho, sino un abuso gravísimo, un fracaso y una fuente de sufrimientos.
Ricardo Blázquez es el obispo de Bilbao y el vicepresidente de la CEE

Los ejes de su homilía en la fiesta de la Virgen de Begoña: la defensa y protección de la institución familiar, el respeto incondicional de la vida humana, la solidaridad con las personas y las familias particularmente golpeadas por la crisis actual, y la educación desde el principio y permanentemente en la verdad y el bien moral, en la justicia, la libertad y la paz, en la fe y la esperanza en la solidaridad y el respeto a la dignidad de todo hombre y mujer
1.- Acudir a María es recobrar la esperanza: ¡Acudamos con frecuencia a esta casa abierta a todos para saludar a la Madre del Señor y también Madre nuestra! Aquí Ella nos espera; aquí podemos comunicarle lo que alegra o apesadumbra nuestro corazón; aquí con su mirada compasiva nos sentimos reconfortados.
Si, en medio de las tormentas de nuestro tiempo, levantamos los ojos a la Amatxu de Begoña veremos siempre “resquicios de luz”; nunca quedaremos a oscuras y sin esperanza.
2.- Una mujer embaraza es siempre una alegría, nunca un peligro: Una mujer encinta es una mujer en estado de buena esperanza. El hijo, que comienza su vida en el seno materno, es una sorpresa gozosa, es un regalo de Dios, es promesa de futuro, es motivo de esperanza. Ante la vida humana que germina es debido el agradecimiento a Dios y la felicitación entre nosotros.
3.- Solidaridad ante la crisis económica: María enseña a sus hijos, nos enseña a todos nosotros, a vivir fraternalmente. Por ejemplo, la presente crisis económica y laboral nos invita a apoyarnos unos a otros como hermanos de modo que nadie quede excluido.
4.- Sombras actuales sobre la vida, el matrimonio y la educación: El respeto a la vida humana desde la concepción, el matrimonio y la familia, la educación, que son pilares de la sociedad, padecen hoy serios peligros y profundadas perturbaciones.
5.- ETA debe desaparecer: El terrorismo ha irrumpido de nuevo causando indignación, muerte y tristeza. Siempre levantaré la voz condenando enérgicamente estas brutales acciones y exigiendo la desaparición de ETA.
6.- La memoria de las víctimas: Y al mismo tiempo mantenemos viva ante Dios y la historia la memoria de las víctimas con su incesante clamor por la justicia, la libertad y la paz.
7.- Deslegitimar el terrorismo etarra: Debemos ser conscientes de que el arraigo social y las complicidades expresas o tácitas dan aliento al terrorismo. Por esto, es necesario deslegitimarlo también en sus motivaciones históricas y en sus objetivos. El terrorismo es en sí mismo inmoral; no puede tener cabida en una sociedad éticamente digna, respetuosa de la vida y de la justicia, convivente en la libertad y la paz.
8.- Datos inquietantes entre los jóvenes con respecto a ETA: Nos ha inquietado particularmente el que, según estudios sociológicos recientes, aproximadamente el 15% de nuestros adolescentes reconozcan que la violencia es un instrumento legítimo en la lucha política.
9.- Revisar la educación: ¿Qué educación está asegurando el relevo generacional de los terroristas? No basta combatir los males en sus consecuencias; deben ser combatidos adecuadamente en sus orígenes.
10.- La crisis del matrimonio: La quiebra de la estabilidad matrimonial y el altísimo número de divorcios es una preocupante realidad social con graves consecuencias en los esposos, los hijos, las familias y la sociedad en general. Y con la proliferación de las rupturas se debilita, por una especie de contagio, la resistencia a perseverar los matrimonios en la unidad.
11.- No es este el plan de Dios: La Iglesia, siguiendo la enseñanza de Jesús, debe recordar con claridad y respeto que “al principio no fue así”, es decir, que según la voluntad del Creador, el hombre no debe separar lo que Dios ha unido. Jesús, además, nos promete que el Espíritu de Dios puede crear un corazón nuevo capaz de ser fiel a la unidad en el amor conyugal (cf. Mt 19,1-8); si en el corazón endurecido se fragua la división, el corazón compasivo genera concordia.
12.- La familia se funda sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer: Con los llamados “modelos de familia” se ha oscurecido probablemente en su comprensión y se ha debilitado en la práctica el referente primordial de familia, a saber, la fundada en el matrimonio, que es la unión estable por amor de un varón y de una mujer, para la mutua complementariedad y para la transmisión de la vida y la educación de los hijos.
13.- El aborto jamás es un derecho, sino un fracaso: Nadie tiene derecho a arrogarse el poder de privar a un ser humano inocente e indefenso del derecho fundamental a la vida. Es un salto muy grave pasar de considerar el aborto como delito despenalizado en algunos supuestos a pretender convertirlo en un derecho. El aborto provocado, es decir, la eliminación directa y deliberada de un ser humano, no es un derecho, sino un abuso gravísimo, un fracaso y una fuente de sufrimientos.
14.- El derecho es a vivir: El derecho a la vida es primario e inalienable, fundado en la misma dignidad humana. El derecho a la vida forma parte del núcleo de valores esenciales que son pilares básicos de la sociedad. La renovación de la cultura que respiramos comporta la reafirmación de la dignidad personal del ser humano.
15.- El apoyo a la mujer embarazada: La calidad ética de una sociedad debe manifestarse acompañando a la mujer gestante en todo el recorrido del embarazo y, si no puede hacerse cargo del hijo, debe facilitar que sea entregado a quienes quieren y pueden cuidarlo. A la mujer no se deben ofrecer facilidades para abortar ni exculpaciones, y tampoco rechazos sin misericordia, sino cercanía humana y eficaz ayuda.
16.- El aborto es injusto porque matar es injusto: El aborto es una cuestión no sólo de moral católica y religiosa, sino también y ante todo, de humanidad y de ética universal, ya que afecta al ser humano que tiene inscrita en su corazón una ley (cf. Rom 2,15), que por una parte defiende su vida y por otra le prohíbe matar; nadie puede disponer de un ser humano como si fuera un instrumento; debe respetar a todo hombre y mujer en su dignidad de personas.
17.- La aceptación moral del aborto es muy grave: La aceptación social del aborto es una cuestión moral y cultural grave, que sirve de pábulo y de pretexto a las legislaciones abortistas.
Nota: La numeración y los enunciados de los párrafos son de ECCLESIA Digital.
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